El huracán Simón se mantuvo este domingo a casi 90 kilómetros al oeste de Manzanillo, Colima, con vientos sostenidos de 240 kilómetros por hora y rachas de hasta 295 kilómetros por hora, provocando el cierre de comercios, el desalojo de zonas de playa y la habilitación de refugios temporales. Autoridades estatales y municipales suspendieron operaciones en los principales destinos turísticos, resguardaron mobiliario urbano y colocaron protecciones en ventanas ante el incremento del oleaje y las fuertes rachas de viento.
Como medida preventiva, se activaron cinco albergues: dos en Manzanillo, dos en Tecomán y uno en Armería. Las lluvias extraordinarias, con acumulaciones superiores a 250 milímetros, y el oleaje de hasta ocho metros encendieron las alarmas por posibles inundaciones, desbordamientos de cauces y encharcamientos en zonas urbanas y rurales del litoral colimense. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) advirtió además de una marea de tormenta de uno a dos metros, que podría elevar aún más el nivel del mar en áreas costeras.
Frente a estas condiciones, Protección Civil insistió en la prohibición de ingreso al mar, la restricción de acceso a malecones expuestos y la recomendación de mantenerse alejados de arroyos y zonas bajas susceptibles a desbordamientos. Los organismos de emergencia continúan en alerta máxima para atender posibles afectaciones a la infraestructura y garantizar la seguridad de residentes y visitantes hasta que el huracán pierda intensidad al internarse en alta mar.

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