De la saturación al olvido: albergues de Ciudad Juárez se quedan sin migrantes

De la saturación al olvido: albergues de Ciudad Juárez se quedan sin migrantes

La intensificación de la vigilancia militar y policial en la frontera entre México y Estados Unidos ha provocado una caída drástica en el flujo de migrantes hacia Ciudad Juárez, dejando casi desiertos los albergues que solían operar a plena capacidad. En “El Buen Samaritano”, centro administrado por el pastor Juan Fierro, las camas acumulan polvo y los salones destinados a clases comunitarias permanecen cerrados, mientras solo una familia ecuatoriana ocupa actualmente sus instalaciones.

Fierro explica que el endurecimiento de las políticas migratorias en ambos lados del Río Bravo ha reducido de manera sustancial la llegada de personas en tránsito: “Muchos de los que llegaban hasta aquí se disuaden por la fuerte presencia de las patrullas en México y en Estados Unidos”. Hasta hace un par de años, el albergue ofrecía alimentación, atención médica y acompañamiento educativo a cientos de familias; ahora depende de donaciones esporádicas para mantener abiertas sus puertas.

La familia Beláustegui llegó hace semanas tras pagar más de 20 000 dólares a traficantes de personas y sufrir una estafa en un hotel de la frontera. Salomé Beláustegui narra que el guía buscó extorsionarlos nuevamente al pretender cruzarlos ilegalmente: “Nos dejó en la entrada de Ciudad Juárez y exigió más dinero. Tuvimos que negarnos para evitar un daño mayor”.

Este escenario se replica en casi veinte refugios de la ciudad, cuyos encargados señalan que, pese a la falta de usuarios y recursos, se esfuerzan por conservar la infraestructura lista para una eventual nueva oleada migratoria.

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