Una posible restricción de Estados Unidos a la exportación de diésel, impulsada por la necesidad de reducir precios internos de combustible antes de las elecciones intermedias, colocaría en riesgo la seguridad energética de México, alertan especialistas. De materializarse la medida, las reservas mexicanas de diésel solo cubrirían aproximadamente 13 días de demanda nacional, de acuerdo con Rosanety Barrios, consultora en Regulación y Política Energética.
El consumo diario de diésel en México ronda los 400 000 barriles, de los cuales entre 30 % y 50 % proviene de importaciones. A diferencia de otros países, México carece de inventarios estratégicos consolidados, y la capacidad de almacenamiento de Petróleos Mexicanos junto con instalaciones privadas no garantiza un abastecimiento sostenible ante una interrupción del suministro.
La distribución de los inventarios constituye un reto adicional. Aunque existan reservas en regiones como Hermosillo, estas no pueden trasladarse con agilidad a zonas de alta demanda como la Península de Yucatán, donde el diésel también es esencial para la generación eléctrica.
Asimismo, la planta de refinación Deer Park en Houston, operada por Pemex, no estaría exenta de la prohibición, pues está sujeta a la legislación estadounidense, advierte Roxana Muñoz, vicepresidenta senior de Moody’s Ratings. En caso de cierre de la frontera a exportaciones, México tendría que recurrir a suministros alternos en mercados más costosos, lo que podría presionar las finanzas públicas si se implementan nuevos estímulos para contener el precio al consumidor.
Renzo Merino, vicepresidente de riesgo soberano de Moody’s Ratings, considera el escenario “alternativo” hasta confirmar su implementación, pero subraya que un incremento en el costo del diésel ya ha afectado las cuentas fiscales del país durante el año.

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