Tropieza gobierno de Rocío Nahle con rescate del Ingenio San Pedro

Tropieza gobierno de Rocío Nahle con rescate del Ingenio San Pedro

El gobierno del estado de Veracruz, encabezado por la gobernadora Rocío Nahle, enfrenta serios contratiempos en su intento por rescatar el ingenio San Pedro, una instalación clave para la economía de la región de Los Tuxtlas. Tras varios anuncios que prometían la reactivación de la fábrica, la transferencia de la planta no se ha concretado, dejando en incertidumbre a miles de trabajadores y sus familias.

Inicialmente, en agosto, la administración estatal había anunciado el cierre del ingenio, una noticia que provocó preocupación en la comunidad y en los productores de caña. Posteriormente, Nahle se comprometió a reabrir el ingenio independientemente de la voluntad de sus propietarios, proponiendo la creación de un fideicomiso y el apoyo del gobierno federal para garantizar la próxima molienda.

Sin embargo, los planes se estancaron debido a que los propietarios de la planta no llevaron a cabo la entrega prometida. A pesar de que el gobierno estatal había anunciado su intención de operar la fábrica, se han presentado múltiples demoras en el proceso de traspaso, lo que ha generado frustración entre los residentes y autoridades locales.

El 28 de agosto, la gobernadora anunció que el estado asumiría el control del ingenio y que se crearían oportunidades laborales para trabajadores locales, pero estas declaratorias han chocado con la falta de progreso tangible. El 10 de septiembre, la situación se tornó más complicada cuando la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, comentó que no habría decisiones definitivas sobre el futuro del ingenio hasta que se exploraran otras opciones, incluyendo la posibilidad de que una cooperativa de trabajadores asumiera la gestión.

El 19 de septiembre, a pesar de las declaraciones optimistas de Nahle sobre la próxima reactivación del ingenio, el atraso en la entrega de la planta ha impedido la preparación para la zafra, generando riesgos económicos y laborales en una área altamente dependiente de la industria azucarera.

Además, la falta de equipo crítico para la operación ha prolongado aún más el proceso de reactivación, lo que ha llevado a alcaldes locales a levantar la voz, acusando al gobierno de inacción y reclamando la necesidad urgente de concretar la entrega del ingenio para proteger los medios de vida de más de siete mil familias dependientes de su funcionamiento.

La situación actual evidencia un desencuentro entre las promesas gubernamentales y la realidad operativa, dejándolo en un tumultuoso proceso de negociación que afecta a una comunidad que espera la tan anhelada reactivación del ingenio San Pedro.

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